Olvidáste tu fragancia en mi cuello princesa... quien sabe si para condenar los minutos de tu ausencia o para embriagar mis sentidos más íntimos, y así, hacer del recuerdo un transeúnte que vaganbundéa por mi mente... Sea como sea, hoy dibujaste una sonrisa en mi pecho con las yemas de tus delicados dedos... Volviste a entregarme, una vez más, al Cielo... como peregrina en busca del mismísimo diablo... Como Fausto, entregándo su alma, su ser... por aquello que llamamos Amor... Te extraño... extraño tu luz, y tus brazos rodeándome, protegiéndome... Rómpeme y llévame contigo allá donde tus besos no sean prohibidos... porque hoy, aquí... me muero sin tí...
El balcón de Julieta
Tú eres mi Julieta... Yo, tu Julieta... no importa lo lejos que esté tu balcón, ni lo alto que sea el mío, lo único importante es que me quieras... que te quiera... que nos queramos. Dos amantes que se aman locamente a escondidas, en secreto... Andrea e Irene, una historia de amor entre dos mujeres...




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